Contrariamente a lo que pueda parecer con el título de esta entrada, especialmente a los que me conocéis y sabéis de mis opiniones políticas, no, no me he vuelto patriótica de repente ni me ha dado por lanzarme a la conquista de las Américas ni nada parecido.
La frase es de una canción que estoy segura que se va a convertir en el hit parodia-pachanguero de esta temporada. De hecho, vaticino que antes de llegar a verano ya estaremos hartos de Karmele y su Soy un tsunami.
Hasta hace una semana desconocía quien era Karmele. Resulta que es una contertuliana (ejem) de Belén Esteban en el Salvame de Jorge Javier Vázquez y que ya la había visto en el APM?, concretamente creo que fue un vídeo (que soy incapaz de encontrar en Youtube, lo siento) en el que dicha señora se ponía a cantar varios himnos autonómicos, recibiendo el aplauso del público hasta que le dio por cantar Els Segadors, el himno catalán, recibiendo esta vez abucheos.
Dejando el politiqueo convenientemente aparcado, esta "mala pécora catalana" (citando al señor de este vídeo), en un momento de lucidez, decidió presentar una canción a Eurovisión.
RTVE se escandalizó y la ha echado del concurso, alegando que incumplía las normas para presentar candidaturas. Y, como era de esperar, España entera se ha posicionado. Unos (Telecinco, principalmente, y los cuatro cachondos de turno), porque creen que es antidemocrático, especialmente porque llegó a ser la candidata más votada en la web. Otros, en cambio, se escandalizaron al ver todo el fenómeno generado alrededor de Karmele porque ya hubo un friki representando la piel de toro ante el resto de Europa: Rodolfo Chikilicuatre, personaje de ficción creado por el equipo del programa de Andreu Buenafuente.
Hubo un tiempo, por ahí en 2002, coincidiendo con la primera edición de Operación Triunfo (y, de hecho, justamente porque se creó OT), que parecía que Eurovisión revivía en nuestro imaginario colectivo después de años de "decadencia", más concretamente desde Salomé en 1969 (¿o debería quedarme en el La la la de Masiel de 1968?).
Hay algo que está cada año más claro: el concurso de Eurovisión, además de ser algo tirando a casposo, está amañadísimo, con la coña de que un mismo país no repita como sede del certamen dos veces consecutivas. ¿No es acaso sospechosa la victoria mayoritaria de países ex-soviéticos en esta pasada década?
Además, a mí me parece bien que envien frikis a Eurovisión. No por nada, pero visto el nivel musical de los últimos años y en todos los países, me pregunto si Eurovisión no perjudica más a los artistas en vez de ayudarlos a lanzar su carrera musical. ¿O es que acaso alguien se acuerda de Ramón de la tercera edición de OT (2004)? ¿O de los D-Nash (2007)? ¿O de Son de Sol (2005)? Apenas nos acordamos de la aparición de Las Ketchup (las del Aserejé) en 2006. (Toda esta información ha sido extraída directamente de la web oficial del festival, mi memoria no alcanza para tanto nivel de frikismo).
En cualquier caso, como el festival se ha convertido en eso, en un desfile de frikis y una competición para ver quién lleva la escenografía más llamativa en una sociedad donde la buena música se confunde con un videoclip resultón, apoyo el regreso de Karmele a la candidatura española.
Eso sí, como reza un grupo de Facebook, "yo también creo que si Karmele va a Eurovisión nos echarán de Europa".
La frase es de una canción que estoy segura que se va a convertir en el hit parodia-pachanguero de esta temporada. De hecho, vaticino que antes de llegar a verano ya estaremos hartos de Karmele y su Soy un tsunami.
Hasta hace una semana desconocía quien era Karmele. Resulta que es una contertuliana (ejem) de Belén Esteban en el Salvame de Jorge Javier Vázquez y que ya la había visto en el APM?, concretamente creo que fue un vídeo (que soy incapaz de encontrar en Youtube, lo siento) en el que dicha señora se ponía a cantar varios himnos autonómicos, recibiendo el aplauso del público hasta que le dio por cantar Els Segadors, el himno catalán, recibiendo esta vez abucheos.
Dejando el politiqueo convenientemente aparcado, esta "mala pécora catalana" (citando al señor de este vídeo), en un momento de lucidez, decidió presentar una canción a Eurovisión.
RTVE se escandalizó y la ha echado del concurso, alegando que incumplía las normas para presentar candidaturas. Y, como era de esperar, España entera se ha posicionado. Unos (Telecinco, principalmente, y los cuatro cachondos de turno), porque creen que es antidemocrático, especialmente porque llegó a ser la candidata más votada en la web. Otros, en cambio, se escandalizaron al ver todo el fenómeno generado alrededor de Karmele porque ya hubo un friki representando la piel de toro ante el resto de Europa: Rodolfo Chikilicuatre, personaje de ficción creado por el equipo del programa de Andreu Buenafuente.
Hubo un tiempo, por ahí en 2002, coincidiendo con la primera edición de Operación Triunfo (y, de hecho, justamente porque se creó OT), que parecía que Eurovisión revivía en nuestro imaginario colectivo después de años de "decadencia", más concretamente desde Salomé en 1969 (¿o debería quedarme en el La la la de Masiel de 1968?).
Hay algo que está cada año más claro: el concurso de Eurovisión, además de ser algo tirando a casposo, está amañadísimo, con la coña de que un mismo país no repita como sede del certamen dos veces consecutivas. ¿No es acaso sospechosa la victoria mayoritaria de países ex-soviéticos en esta pasada década?
Además, a mí me parece bien que envien frikis a Eurovisión. No por nada, pero visto el nivel musical de los últimos años y en todos los países, me pregunto si Eurovisión no perjudica más a los artistas en vez de ayudarlos a lanzar su carrera musical. ¿O es que acaso alguien se acuerda de Ramón de la tercera edición de OT (2004)? ¿O de los D-Nash (2007)? ¿O de Son de Sol (2005)? Apenas nos acordamos de la aparición de Las Ketchup (las del Aserejé) en 2006. (Toda esta información ha sido extraída directamente de la web oficial del festival, mi memoria no alcanza para tanto nivel de frikismo).
En cualquier caso, como el festival se ha convertido en eso, en un desfile de frikis y una competición para ver quién lleva la escenografía más llamativa en una sociedad donde la buena música se confunde con un videoclip resultón, apoyo el regreso de Karmele a la candidatura española.
Eso sí, como reza un grupo de Facebook, "yo también creo que si Karmele va a Eurovisión nos echarán de Europa".
Lo peor de todo es que se me ha pegado eso del "Ultramar, ultramar..."



