dimecres, 31 de desembre de 2008

Deep Love - Ayu no monogatari




Un buen día, harta de leer los típicos shoujos de comedia romántica, previsibles desde la segunda página, en una web de scans dí con "Deep Love - Ayu no monogatari", un manga de Yoshi (pseudónimo de la autora). Lo que me llamó más la atención fue, en un primer momento, una advertencia de "+18 años" en el link para empezar a leer.

HISTORIA
*advertencia: contiene spoilers*

Así fue como descubrí la historia de Ayu, una estudiante de instituto que está desencantada de una vida vacía, que la desmotiva y que para ella no tiene sentido. Para llenar este vacío, se dedica al "enjo kosai", término japonés para definir la prostitución de chicas, normalmente alumnas de instituto, a cambio de cantidades interesantes de dinero o de objetos de lujo.

Su compañera Reina, que la imita en todo porque la admira mucho, acaba metiéndose en este mundillo, ganándose ambas el odio de sus compañeras de curso.

Ayu "sale" (porque ella no cree en el amor) con un chico que está metido en temas de drogas, y gracias al dinero que ella gana con la prostitución, él se compra drogas, hasta que muere por sobredosis. Sin embargo, deja una deuda importante que Ayu tendrá que pagar.



Un día, Ayu conoce a una señora mayor que perdió a su marido en la II Guerra Mundial, ya que se fue a luchar en ella el mismo día de su boda. Pero a pesar de todo lo que ha vivido, la mujer le enseña a Ayu que nunca hay que rendirse y escoger el camino fácil pero equivocado.

También entra en su vida Yoshiyuki, un chico enfermo del corazón que necesita un transplante, pero su familia no se lo puede permitir porque resulta muy caro. Gracias a él y a la abuela, Ayu estaba dispuesta a dejar la mala vida, pero un pariente de Yoshiyuki le insinúa que si ella pudiera ayudar económicamente...

Así pues, cuando parecía que las cosas podían ir bien otra vez, Ayu roba los ahorros de la abuela para pagar las deudas de su novio y vuelve a ejercer el enjo kosai para conseguir el dinero para el transplante de Yoshiyuki.

Pero la cosa no termina aquí. Unas compañeras del instituto invitan a Reina al karaoke, haciéndole creer que quieren ser su amiga, pero cuando llegan ahí, Reina descubre que han traido también a un grupo de chicos y las chicas les ordenan que la violen en grupo, mientras ellas humillan a Reina hasta el punto de hacerle cortes en la pierna, formando el kanji que significa "puta". Fruto de esta violación, Reina se queda embarazada.

¿Y Ayu? Una vez reunido el dinero necesario para la operación de Yoshiyuki descubre que está enferma de SIDA y muere mientras su amigo, de quien finalmente se había enamorado, aún está en el hospital, de modo que nunca puede confesarle sus sentimientos ni puede abandonar este tipo de vida.

OPINIÓN

Como ya he dicho antes, estaba harta de leer los típicos shoujos donde la protagonista es tonta, el chico es perfecto, hay un triángulo amoroso, pero desde el primer capítulo intuyes como va a acabar. Con "Deep Love", no. Cada vez que termina un capítulo deseas que Ayu se dé cuenta de su error (cosa que al final sí hace) y que lo deje de una vez y pueda vivir una juventud normal al lado de Yoshiyuki. Sin embargo, ves como Ayu entra en un círculo vicioso del que no puede salir.

El tema central del manga es la eterna búsqueda de la felicidad, pero, contrariamente a otros mangas que también buscan un enfoque más adulto ("Vitamin", por ejemplo), es el lector quien decide si el final es feliz o no: ¿lo es porque Ayu descubre finalmente lo que es la felicidad, a pesar de su muerte? ¿No lo es porque no consigue salir del círculo vicioso? Sea como sea, es una historia que, inevitablemente, te hará reflexionar.

Puede que a nivel de dibujo no sea una gran obra, pero los detalles están cuidados y los personajes tienen un diseño algo simple pero agradable. No podemos hablar de un dibujo para recrearse la vista, como por ejemplo las ilustraciones de Arina Tanemura o del dibujo estilizado de Ai Yazawa, pero, si bien el negro predomina, no se hace sobrecargado.

El manga se compone de 2 tomos, y tuvo tal repercusión que en Japón se hizo un "dorama" (la adaptación a imagen real de la historia, una teleserie). Que yo sepa, no ha llegado a Europa a través de ninguna editorial, pero podéis leer los scans por internet en MWFansub.

dimarts, 30 de desembre de 2008

Fushigi Yuugi


Puede que Fushigi Yuugi sea el manga más conocido de Yuu Watase, ya que éste fue el que la catapultó a la fama, sobre todo internacional. A estas alturas es difícil encontrar otakus que no conozcan la historia de amor de Miaka y Tamahome o que no les suene el nombre de Suzaku.

LA HISTORIA

La historia empieza con Miaka y Yui, dos estudiantes de secundaria como el día y la noche que preparan los exámenes de ingreso al instituto que, una tarde, en la biblioteca, se cuelan sin querer en una sala donde está prohibido el paso, y en ella encuentran por casualidad un libro chino muy antiguo y misterioso, llamado “El Universo de los Cuatro Dioses del Cielo y la Tierra”. La curiosidad las empuja a abrir el libro y en el mismo momento que empiezan a leer se ven transportadas mágicamente al mundo del libro… dentro del libro. Ya desde un primer momento se ven en problemas, pues un grupo de traficantes, al ver sus ropas extrañas (uniformes de instituto contra ropa de una China más o menos medieval), deciden secuestrarlas y venderlas como esclavas. Por suerte para ellas, en ese mismo instante aparece Tamahome, un chico con el carácter chino que significa “demonio” en la frente, y las salva.

Tras esta escena, Miaka y Yui vuelven a su mundo, aunque ambas chicas se han quedado prendadas de su salvador. Sin embargo, después de discutirse con su madre, Miaka se va de casa y, con la clara intención de volver a ver a Tamahome, se introduce en el Universo de los Cuatro Dioses. Allí la reciben con el extraño título de “sacerdotisa de Suzaku”, y le encargan la misión de reunir las “siete constelaciones de Suzaku” para invocar al dios protector del país de Honnan. Las siete constelaciones se tratan, ni más ni menos, que de siete personas con un carácter en alguna parte del cuerpo… Y Tamahome es uno de ellos. Así empieza la aventura de Miaka en el Universo de los Cuatro Dioses.

Pero mientras tanto, en el mundo real, a Yui le empiezan a pasar cosas raras: de repente le empieza a sangrar la mano o queda totalmente empapada sin venir a cuento de nada, aparentemente. Yui se da cuenta de que estos extraños sucesos tienen a ver con la desaparición de Miaka, y llega a la conclusión que su amiga ha vuelto al mundo del libro, por lo que va a buscarla. Sin embargo, para Yui el regreso al Universo de los Cuatro Dioses no será tan plácido como para su amiga, ya que es atacada de nuevo por ladrones. Esta vez también es rescatada, pero por Nakago, un general del ejército del país enemigo de Honnan. Nakago le informa a Yui que ella es la sacerdotisa de Seiryuu, el dios de la región dónde se encuentran. En este caso las constelaciones ya están reunidas, y el objetivo es vengarse de Miaka y las constelaciones de Suzaku, ya que Nakago le cuenta a Yui que por su culpa, por haber vuelto al libro, a Yui la violaron los ladrones la segunda vez que entró en el libro. Yui va a clamar venganza contra su amiga y va a hacer todo lo posible para robarle a Tamahome, de quien ambas están enamoradas.

Y, como en todo buen shoujo, por algún motivo que yo, personalmente, no me explico, todos los hombres de su bando (y hasta alguno de los enemigos) se enamora o acaba sintiendo algo por Miaka, la cual sigue el estereotipo de chica manga de “soy tonta del bote y una llorona, pero como en el fondo tengo buen corazón, los tíos se enamoran de mí”. Por supuesto, seguimos encontrando tópicos de los shoujos en otros personajes: Yui es la amiga perfecta, buena en y para todo, pero que no perdona que Tamahome eligiera a la tonta de Miaka en vez de a ella.

Hablando de Tamahome, estamos frente al hombre perfecto: es simpático, divertido, tiene su lado caradura, y siempre está allí para proteger a su amada y está dispuesto a morir por ella. En el lado opuesto tenemos a Hotohori, el emperador, que ve en Miaka todo lo que él espera del mundo, pero se resigna a perderla cuando ve que ella quiere a Tamahome (además, siendo el emperador, se ve obligado a casarse con una mujer de la nobleza, aunque no esté enamorado de ella).

Los personajes secundarios, en mi opinión, en esta historia cobran mucho más protagonismo que en otras obras, ya que Fushigi Yuugi no solo se centra en el romance entre Miaka y Tamahome, sino que va más allá y, sin llegar a profundizar mucho en el tema (no deja de ser un shoujo), se centra en la búsqueda de Miaka de las constelaciones de Suzaku y de la rivalidad entre ellos y los de Seiryuu y, por supuesto, la venganza de Yui.



OPINIÓN

En general, Fushigi Yuugi es una buena historia, con unos personajes relativamente desarrollados a nivel psicológico; Watase cae demasiado en tópicos a la hora de definirlos, y queda muy claro quienes son los buenos y quienes son los malos, aunque se ha de reconocer que no todos son ni tan buenos ni tan malos, en realidad, pero no se profundiza mucho en el tema.

Creo que es un manga que todo el mundo a quien le guste el manga debería leer, aunque también se puede optar por la versión en anime, bastante fiel al manga. Y, para los que no hayan tenido suficiente, la serie cuenta con tres OVAS y una película (disponibles en España de la mano de Jonu Media). El manga, en España, lo publicó Glénat, y consta de 18 tomos: los 13 primeros son lo que podríamos denominar “historia principal” o “primera parte”, mientras que los 5 restantes son una especie de secuela (de la cual no voy a contar el argumento porque os destriparía el final de la historia original).

En mi opinión, Fushigi Yuugi no es una mala historia, y se hace entretenida de leer: tiene partes divertidas, otras más oscuras, mucha acción (para un shoujo) y mucha magia, pero también mucho romance. Yuu Watase se inspira en la mitología china para crear un universo mágico en el que, casi igual que Miaka y Yui, te ves inmerso, y te puedes quedar con ganas de saber más sobre los personajes o los otros dos reinos, regidos por los otros dos dioses, que no aparecen en este caso.

A mí se me llegó a hacer pesada por las eternas reposiciones del anime simulaneamente en varios canales de TV y el excesivo bombo publicitario que le dieron entre Glénat, Jonu Media y los varios salones del manga. Pero dejando la presión mediática, es una historia que, como ya he dicho, merece la pena de leer. Creo que, dentro del subgénero de las “magical girls”, es una de las mejores obras junto a Sailor Moon, de Naoko Takeuchi.

Pienso que su punto más débil está en los tópicos en los que están englobados los personajes: chica tonta y llorona pero de buen corazón que lo consigue todo por su cara bonita, chicos perfectos que se enamoran de la protagonista por motivos inexplicables, un malo que justifica sus acciones por un pasado oscuro…

A nivel artístico, puede que el dibujo no llame tanto la atención como en obras posteriores de esta autora, pero no por eso la calidad es peor, y las ilustraciones que hace Watase son, en algunas ocasiones, impactantes; todo esto dejando de lado la currada de los paisajes y edificios de la China medieval que aparecen en el manga.

La edición de Glénat es correcta: respeta el orden de lectura oriental (de derecha a izquierda), mantiene las portadas y portadillas originales, la traducción y adaptación son buenas, así como la edición. La serie se compone de 18 tomos, que se venden a 7,20€ cada uno.

diumenge, 21 de desembre de 2008

Cròniques Erasmus -- Capítol 4

[Títol alternatiu: eufòria aeroportuària]

Dijous 19 de desembre, a les 14 hores, encara no havia sortit de casa. El meu tren sortia al cap de 65 minuts i la bossa d'escombraries era allà palplantada, davant la porta, per assegurar-se que no m'oblidés d'ella. Feia escassos minuts que havia baixat a tornar un matalàs qu al final no va ser utilitzat. Havia tancat la maleta a dures penes, però l'havia tancat. Això sí, entaforar-hi el necesser va ser més complicat, per qüestions purament d'espai: la maleta, de tamany mitjà (que poc específic, no?), anava plena fins dalt de regals de Nadal. Ho heu llegit bé. El percentatge ocupat per roba era aproximadament del 15%, i potser en faig un gra massa.

14.18 h.: després d'assegurar-me per enèssima vegada que sí, havia apagat la calefacció, vaig donar dues voltes a la clau per tancar la porta del D213 del 93 de Dudweilerstraße (que ja considero casa meva, malgrat haver-m'hi estat només 76 dies), carregada amb una maleta de 19,6 kg (comprovació feta a l'aeroport de Frankfurt, per cert), la motxilla amb el portàtil i dos sandwiches, i la bossa de mà (popularment anomenada "bolso") amb la documentació pertinent i una ampolla d'aigua. Uns deu minuts més tard arribava a la Saarbrücken Hauptbahnhof.

Encara faltava una mitja hora per l'arribada del tren, però la Mar, que té el cap a tres quarts de quinze, havia d'enviar un parell de postals i, com era d'esperar, no tenia segells... Deu minuts més tard, ja estava solucionat el problema, i crec que per primera vegada des que sóc a Alemanya vaig arribar puntual a esperar el tren.

A les 15.05, amb aquesta puntualitat (sense ironies) que caracteritza els germànics, l'ICE amb destinació Frankfurt am Main sortia de l'estació de Saarbrücken. Després d'una lluita francament divertida entre la meva maleta i el portaequipatges del tren, vaig asseure'm a la butaca, massa inclinada pel meu gust, que m'havien assignat. Al cap de cinc minuts, però, per megafonia van anunciar que a la propera parada havíem de baixar tots del tren i agafar el que ens esperava a l'estació de Homburg.

En aquell tren vaig tenir més sort en qüestions maletístiques (toma inventada), i el viatge va prosseguir amb normalitat: poblets del Rheinland-Pfalz que vam passar de llarg, una parada a Kaiserslautern, nens que es perden pel tren...

A Mannheim vaig haver de fer transbordament, perquè el meu tren no tenia parada a l'aeroport de Frankfurt. Així va ser com, de cop i volta, em vaig trobar enmig d'una andana d'una estació enoooorme, envoltada de treballadors amb maletins i de joves que anaven a fer el servei militar, tots dirigint-se en la mateixa direcció que jo: cap al tren de Dortmund.

Petit incís abans de seguir: quan dic que l'estació de Mannheim em va semblar enorme, no és una de les exageracions a què us tinc acostumats (al final perdré la credibilitat): l'estació de Saarbrücken, que tampoc és una capital d'allò que dius important, fa la meitat que l'estació de Sants de Barcelona. Més o menys...

Érem al tren que sortia de Mannheim cap a Dortmund... Per sort, el meu trajecte ferroviari s'acabava al cap de poc més d'una mitja hora. Primera parada: Frankfurt am Main-Flughafen (aeroport). Esperava que baixaria més gent del tren, tot i que potser és perquè no m'hi vaig fixar (o perquè la gent normal opta per anar amb regional, que, si bé és més lent, també és més barat).

En aquell moment, si hi hagués hagut una càmera oculta o un reporter filmant-me, hauríem pogut immortalitzar la meva cara, barreja de desconcert i admiració davant d'un aeroport com el de "Frankfurt International". Aquí hem de fer un altre apunt, i no és per fanfarroneria (potser una mica sí...): ja havia estat a Barajas, al John F. Kennedy de Nova York, a l'aeroport d'Atlanta, al de San Francisco, al París-Charles de Gaulle... Però suposo que, sent el meu primer vol sola i no sabent on anava o què havia de fer, era normal.

Doncs bé, empanada com anava en aquesta mena de núvol, em va aturar un treballador de la Deutsche Bahn (com la RENFE alemanya, però la DB sí que funciona...), que em va preguntar si vivia a Alemanya. Instintivament li vaig respondre que no, però llavors vaig reaccionar: tècnicament, ara mateix resideixo a Alemanya... El noi (era jove, sí...), llavors, va procedir a l'interrogatori de rigor: "I per què vius a Alemanya? Ah, estudies Traducció! A Germersheim? Ah, Saarbrücken... Jo hi vaig anar a fer un curs d'espanyol i de rus... I d'on ets? De Barcelona? Ooh, molt maca, Barcelona! I parles espanyol? I per què parles espanyol?".

Us heu quedat amb l'última pregunta? Exacte. És la mateixa cara que se'm va quedar a mi, amb la diferència que jo no em podia riure a la seva cara (i estava tan nerviosa que tampoc ho hauria fet, la veritat). Però bé, una anècdota més per al meu llibre d'aventures i desventures. El noi, desistint del seu intent de lligar, em va deixar seguir cap a la Terminal 2. Per anar-hi des de l'estació de trens cal agafar un autobús que et deixa a la porta. Vaig poder-m'hi entaforar de miracle, perquè era una veritable llauna de sardines (i de maletes).

Se m'humitejaven els ulls de l'emoció quan creuava la porta de la Terminal 2, i vaig buscar a la pantalla a quin stand s'havia de fer el "check-in". Àrea D, deia. Doncs au, cap a l'àrea D hi falta gent, i arrossegant la meva maleta de 19,6 kg, la motxilla amb l'ordinador i la bossa de mà, als quals s'hi havia afegit un cansament inesperat, es va recórrer toooooooooota l'àrea D a la recerca de l'stand de Clickair. [Si no heu llegit aquesta última frase amb intencionalitat èpica, com si fos un trailer d'El senyor dels anells, torneu-la a llegir, si us plau.]

Lufthansa, aerolínies coreanes, russes, fineses, d'algun país àrab, de Singapur... Ni rastre de Clickair. Torna cap a les pantalletes, no fos cas que t'haguessis equivocat. Vol cap a Barcelona, amb Clickair... mostrador 97, àrea D. Doncs a la D no hi era. A veure la E?

Miracle! Davant dels meus esgotats ulls van aparèixer, com un miratge, els mostradors d'Iberia. Per cert, estaven completament buits, apunt estúpid. El mostrador de Clickair no pot ser gaire lluny! Més aerolínies d'arreu del món, per fi apareixien altres companyies low-cost... Però ni rastre de Clickair.

La Mar, que és dona de món (i no em tregueu de context, si us plau), va cap a les senyoretes d'Iberia, disposada a demanar amb el seu alemany més correcte si puc fer la facturació allà o, en cas que no, si em poden indicar on és el mostrador de Clickair.

"Buenas tardes," em saluda l'hostessa de terra amb un espanyol sudamericà perfecte, gairebé nadiu. Ostres! Però si és sudamericana! I em parla en castellà! M'informa que, en efecte, encara que sigui un vol que operen les dues companyies juntes, la facturació s'ha de fer al mostrador pertinent... el qual està just a l'altra banda del passadís, amagat darrere d'una cua relativament llarga.

Després de vint minuts d'espera (inclosos els infal·libles problemes d'última hora de la passatgera de davant meu, com no podia ser d'una altra manera), la meva maleta de 19,6 kg ja duia aquella etiqueta blanca i verda amb el número de vol, el codi de barres per si es perd, i aquelles lletres grans: FMI - BCN.

Un altre moment que no podia faltar va ser quan em vaig equivocar de porta de control aduaner. Es veu que, com que sóc més xula que ningú, em volia colar a una altra zona de la Terminal 2. Al control que tocava, un senyor revisava el bitllet i el passaport (DNI en el meu cas, perquè el passaport era a Barcelona i caducat des de feia mig any... naturalment). Encara no entenc què li va fer tanta gràcia, perquè en veure que sóc de Barcelona i que m'hi dirigia, em va preguntar, amb un somriure estrany: "Barcelona, eh?". Doncs sí, Barcelona... la Ciutat Comtal, la capital catalana, la del Barça i que discrimina l'Espanyol (l'equip, no l'idioma --aquesta discussió, per a un altre dia--), la de Gaudí... Sí, Barcelona... Potser ell era del Madrid, vés a saber...

Vaig passar el control aduaner sense problemes. No obstant això, el tio que estava a l'ordinador va agafar una mena de fixació amb la meva bufanda, perquè la va mirar i remirar unes cinc vegades, tot i que prèviament havia fet el mateix amb tots els objectes que havien passat pels rajos X... Paranoia?

Els 45 minuts que segueixen a la meva història es van fer eterns, si bé em va costar una mica trobar la meva porta d'embarcament (està mal senyalitzada, i aquell passadís és molt fosc...). Em va alegrar una mica l'espera el fet d'anar sentint gent parlar en castellà (amb un lleuger accent català), o directament en català! Em va agafar una mena d'eufòria estúpida que em feia venir ganes d'anar a parlar amb tota aquella gent i dir-los: TORNO A CASA!

L'última hora de vol també es va fer dura. Anava asseguda a la finestra i tota l'estona mirava avall, a veure si reconeixia alguna silueta, alguna ciutat, el Cap de Creus... Lògicament, vora les 21 hores no s'acostuma a veure gran cosa des de l'aire. Però quan vaig divisar (massa tard, per cert) les xemeneies de la central de Sant Adrià, i al cap de poc va aparèixer aquell supositori que hi ha plantat a la plaça de les Glòries, em van venir un altre cop aquestes ganes de posar-me a cridar, a saltar, a assetjar altres passatgers amb la història dels meus dos mesos i mig en terres germàniques, a demanar a tothom que cantés amb mi qualsevol cançó més o menys pàtria (fins i tot l'Ave María del Bisbal em servia!).

Vaig aterrar del meu nuvolet una mica després que l'avió. Va ser quan ens van entaforar a tots en aquells vehicles que et transporten fins a l'edifici de la terminal, i vaig començar a notar que només jo feia cara de Nadal, de sopa de la iaia, del sopar que m'esperava quan arribés, de torrons i, sobretot, de tota la gent que tornaria a veure: els executius que havien anat darrere meu tot el viatge seguien amb la seva conversa sobre els negocis que havien tancat a Frankfurt; una mare alemanya tornava a intentar, amb el mateix poc èxit que a l'aeroport d'origen, fer callar el seu nen ari; gairebé tots els passatgers feien aquella cara que se't queda quan saps que, després d'uns dies de desconnexió del món real, tornes a la rutina.

El retrobament amb els meus familiars més directes (per no dir els únics que considero familiars) no va ser, ni de bon tros, com a les comèdies romàntiques, en què sembla que la resta de món deixa d'existir excepte per a la parella protagonista, però puc assegurar que l'efecte és força semblant.

diumenge, 14 de desembre de 2008

Cròniques Erasmus -- capítol 3

Després de traumar-me el dimecres després de corroborar l'augment abusiu de pes que ha sofert el meu cos en sis mesos, no em queda més remei que parlar-vos de l'alimentació.

Els estudiants de la UdS (Universität des Saarlandes) tenim una targeta fantàstica, la qual ens serveix com a identificació, accés al transport públic per tot el Saarland (el Bundesland -algo així com una comunitat autònoma- del qual Saarbrücken n'és la capital), i mètode de pagament a la Mensa, el restaurant de la universitat.

La veritat és que els menús de la uni solen estar bé. Pel meu gust hi posen massa fregits i salses, però en un menjador universitari ja ve a ser això. Lo bo que té la Mensa, per a mi, és que tens tres buffets: el menú A i el menú B, que són tipus self-service, mentre que el menú C és més tipus buffet, que et muntes tu el plat (per les amanides i les pastes; amb les carns i peixos és self-service igualment).

Per una qüestió d'horaris no acostumo a dinar a la Mensa: normalment tinc classe a partir de les 15 o les 16 de la tarda, i ja us havia comentat que aquí es dina de 12 a 13 h; a les 14 h com a molt tard. Justament per això prefereixo quedar-me a casa i cuinar, encara que la varietat alimentària brilla per la seva absència.

I per aquest motiu estic començant a avorrir la pasta i el pit de pollastre amb formatge. La pasta, ja m'havien avisat, és el "Ofizielles Erasmus Essen"*; és a dir, el menjar oficial de l'Erasmus. M'he preparat tortelloni, spaghetti, una mena de macarrons primets recargolats (gemelli, diu a la caixa), espirals... El que no he provat és de variar les salses: per què m'he de complicar la vida preparant-me una carbonara quan el tetra brick de salsa de tomàquet del Plus em costa 0,39€ i em dura tota una setmana?

He descartat les sopes després de fer un merder interessant amb una d'aquestes sopes de sobre Maggi. A més, com que sóc una nena mimada (o "nena rica", segons un amic d'aquí), només m'agrada el caldo de la iaia...

Pel que fa al pollastre, algun cop l'he canviat per pit de pavo, i també he provat de fer llom de porc. Un parell de vegades he comprat carn de vedella o de bou, però és gairebé un luxe, perquè et cobren el que volen per un tall (que a sobre fa gairebé dos dits dels meus, i no els tinc precisament primets). En canvi, el pollastre em surt prou bé de preu, en tinc per diversos dies, i si veig que no me'l podré acabar abans de la data de caducitat, el congelo i llestos.

Un dia vaig estar buscant a la desesperada pa ratllat per arrebossar el pollastre (perquè em vaig afartar de menjar-me'l amb formatge). Després de passejar-me durant un quart d'hora per tots els passadissos del supermercat del Karstadt (una mena de Corte Inglés), amb les consegüents mirades de preocupació de les dependentes dels embotits, finalment vaig trobar dues capses: una que feia mig quilo, i l'altra que tenia uns 200 g d'un producte que emula el pa ratllat i que serveixen per arrebossar. El resultat, per sort, va ser millor que no m'esperava...

I pel que fa al peix, a Alemanya és pràcticament impossible menjar-me, principalment perquè va molt car, però també perquè el que és congelat normalment és tipus "barritas Pescanova", congelades i amb aquell arrebossat que quan el treus descobreixes que el contigut real de peix és la meitat de gran del que semblava. El millor que he trobat fins ara és salmó congelat, però em surt carillo... Deixant de banda els calamars, també congelats (en alemany, "Calamares"... sense comentaris...).

Les verdures i vegetals en general són un cas a part, principalment perquè no m'agrada gairebé res: no menjo tomàquet, ni bròquil, ni col, ni cap de les verdures que tenen aquí, i les poques que sí que menjo, no existeixen en terres germàniques, o no les sé trobar. Justament per això ja ni em molesto a buscar llegums, i tiro de tota classe d'enciam que trobo: enciam iceberg, enciam "Kohlrose", enciam d'aquell que és més fosquet, amanides de bossa quan en trobo, i ara he descobert on hi ha endívies.

Això sí, tinc seriosos problemes d'espai a la cuina, i cada cop que he de preparar-me alguna cosa he de desmuntar-ho tot com si fos un Lego o alguna cosa així. Tinc una safata de plàstic on hi deixo els estris de cuina perquè s'assequin, que ha acabat quedant-se al lavabo, ocupant mitja pica, perquè no vull deixar-la sobre els fogons...

I bé... tenint en compte tot això, quan torni de les vacances de Nadal m'he proposat fermament anar els dimecres i divendres al gimnàs de la uni... Algú s'apunta a anar-hi amb mi?


*Copyright de la frase = Laura Rus

dimecres, 3 de desembre de 2008

La historia interminable

No quería volver a hablar de Bolonia, puesto que en la Facultad de Traducción e Interpretación (FTI) la lucha ya no tiene mucho sentido (el plan de estudios adaptado está aprovado desde junio), y además estoy de Erasmus y me lo estoy tomando como mi año sabático del politiqueo de la facultad.

Supongo que es normal que, cuando te llegan, casi a diario, noticias de estudiantes encerrados en varias facultades, quejas y más quejas por la aplicación del no tan conocido "plan de Bolonia", etc.

Pero la que me ha llegado hoy se me ha encendido la sangre (y los que me conocéis sabéis lo rápido que prende...) al saber que mis compañeros de la FTI, que cuando hay asambleas usan el pretexto de "tenemos clase y no podemos saltárnosla" para no ir (porque en la FTI no se paran las clases si no es para motivos de fuerza mayor), hoy, en una asemblea extraordinaria, se han posicionado a favor de la ocupación de la facultad, al más puro estilo de la Revolución francesa, como si la FTI fuera la Bastilla.

Por supuesto, a la hora de comprometerse, apenas unos pocos han levantado la mano, según me han contado, lo cual no me extraña para nada, sinceramente. Como ya os he dicho en el párrafo anterior, el nivel de participación de los alumnos del edificio K de la UAB para cosas importantes es más bien ridículo: aún recuerdo la asamblea en la que se tenía que decidir si votábamos a favor o en contra de la propuesta de plan de estudios del nuevo decanato... los que éramos se pueden contar con los dedos de las manos.

Es por este motivo que me ha indignado tanto lo que ha pasado en la asamblea de hoy, a pesar de no estar en ella. Me cuesta entender como es posible que la gente se ponga a hablar de temas delicados sin ni siquiera saber de qué están hablando o, peor, lo que está ocurriendo dentro.

Además, lo que encuentro peor es que esta misma gente que hoy se ha levantado con ganas de guerra en la asamblea sea la misma que ponga por delante el "es que tengo clase y no puedo saltármela" cuando se tienen que decidir cosas importantes como... nos gusta, a los estudiantes, este plan de estudios?

Los estudiantes que el curso pasado estábamos en la Junta de Facultad no somos, ni mucho menos, una representación exacta de lo que piensan todos los alumnos. Al contrario: éramos meros portavoces del colectivo de todos los alumnos, desde los de 1º hasta 4º curso, y yo, a mes de diciembre, aún espero respuesta a algo tan estúpido como un cartel de: "¿qué día va os mejor parar clases para hacer una asamblea extraordinaria?".

Pero como soy una utópica irremediable, sigo creyendo (aunque cada vez menos) que algún día conseguiremos unirnos. Y cuando lo hagamos, conseguiremos lo que queremos.

O eso me gusta creer.
[EDIT]: Que me perdone Ende por tomarle prestado el título...

Twitter Goodreads