diumenge, 23 d’agost de 2015

En ocasiones veo series (8): Welcome to the 60s

Últimamente, las únicas series que veo se ambientan en los años sesenta. Se trata, sin duda, de Mad Men (concretamente, las temporadas 4, 5 y 6, que devoré en menos de dos meses, y porque tuve que esperar a que estuvieran disponibles los DVD de la biblioteca) y de la tercera temporada de Masters of Sex, que ha vuelto a las pantallas este verano.

En Mad Men hemos presenciado como rehace su vida Don Draper tras el divorcio con Betty, que ahora es la esposa de un político importante. El publicista continúa metiéndose en tantas faldas como puede, aunque en la quinta temporada, después de casarse con su secretaria Megan, parece que sus días de adúltero llegan a su fin. En la sexta, sin embargo, descubrimos que la felicidad conyugal es relativa y tiene fecha de caducidad, especialmente a partir del momento que Megan demuestra que su sueño no era ser la mujer-florero de un hombre casi veinte años mayor que ella, sino convertirse en actriz. Veremos si el matrimonio Draper sigue en pie en la séptima y última temporada (no me hagáis spoilers).



Paralelamente, los otros dos personajes femeninos centrales en la trama reflejan las dificultades que supone la compaginación de la vida familiar con la laboral (Joan) y ascender y ser valorada en un puesto de trabajo dominado por hombres en una época como los 60 (Peggy). ¿He dicho alguna vez que soy una gran fan de Peggy y de Joan? Porque, para mí, son lo mejor de la serie entera.

Finalmente, otra mujer empieza a tomar posiciones en el argumento: Sally, la hija de Don y Betty, se está haciendo mayor y descubre que el mundo de los adultos es más complicado de lo que parecía. Aunque Don sea el hilo conductor de la serie, creo que el punto más fuerte de Mad Men es el retrato que hace de una época concreta gracias a los personajes femeninos, porque por muy gracioso que sea Roger y muy odioso que sea Peter, sin ellas la serie perdería todo el interés.

Joan is awesome. Period.


Algo similar le pasa a Masters of Sex, aunque creo que esta se beneficia del hecho de tener dos protagonistas muy claramente definidos. Sabemos, porque pasó en la realidad, que Bill y Virginia van a acabar juntos, y que su estudio tendrá repercusión y éxito en el campo de la ciencia. Esto es algo que juega en contra de la serie, desde mi punto de vista, porque desaparece la incógnita en el tumultuoso romance de los investigadores.

Lo que realmente interesa, para mí, es la evolución psicológica o emocional de Bill (su ineptitud aparente para el rol de padre, su falta de tacto) y el constante "techo de cristal" y las expectativas sociales con las que se enfrenta Virginia. De hecho, como en Mad Men, volvemos a encontrarnos con una mujer "avanzada a su tiempo" (no me gusta especialmente esa expresión; me gusta más "que no aguanta las gilipolleces ajenas") que lucha por lo que sabe que le corresponde al mismo tiempo que intenta adaptarse a lo que la sociedad espera de ella. Y espero que esta temporada nuestra protagonista finalmente mande gente a la mierda, especialmente después de la conversación con su madre cuando esta última se da cuenta del affaire con Bill. Y es que Mrs Johnson madre considera que es más importante que Ginny "caze" a su compañero de trabajo y consiga que deje a Libby por ella que no el gran descubrimiento científico que tienen entre manos. 

Para remarcar la rabia que me producen todos los esfuerzos por dinamitar el trabajo de Virginia (no de Bill, aunque también en cierta manera), los siguientes gifs ilustran a la perfección mi reacción cada vez que la madre de Virginia o su hija Tessa menosprecian su estudio porque no responde a las expectativas sociales:



  
 

En fin... Próximamente, más.

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