Els dies que ens separen

Finalmente cedí a la tentación y me lo compré en catalán, porque aparentemente es la versión original, y por norma general leo los libros en su versión original siempre que puedo (y la portada me parece mucho más bonita). Quería leer y poder juzgar en primera persona si realmente este libro merece las críticas tan positivas que he visto por estos mundos de Google.

[EDIT:  me confirma la propia autora vía Twitter que el original es en castellano y no en catalán. Esto me pasa por no comprobar las cosas xD]



La historia nos presenta a Abril, una chica que, además de estudiar en la universidad, tiene que soportar una carga familiar que sus padres han descuidado. Por suerte tiene a su mejor amigo gay Héctor y una pasión por Peter Pan. En la biblioteca conoce a un chico que también quiere el libro y, a partir de ese encuentro, Abril empieza a tener una serie de sueños en los que ella es Marina, una obrera barcelonesa de 18 años en 1914, y su vecino, Víctor, se parece sospechosamente al chico de la biblioteca. Mientras entre Marina y Víctor nace un romance que quedará truncado por las diferencias de clase social, Abril se obsesiona cada vez más con sus sueños y con el misterioso chico de la biblioteca.

Esta novela es el debut literario de Laia Soler, ganadora del I Premio Literario La Caixa/Plataforma. Y, la verdad, es que no está nada mal. La historias dos historias de amor están bastante bien construídas. De hecho, voy a ser la nota discordante: a mí me gusta más el romance entre Abril y Leo (el chico de la biblioteca) que el de Marina y Víctor, aunque crea que el de los dos primeros está condenado al fracaso si él es estudiante de traducción. Tiene mucha más magia todo el asunto de las cartas, por mucho que el lector pueda pensar que son tontos los dos por no atreverse a hablar el uno con el otro. Me pareció bastante más original que recurrir al tópico de Romeo y Julieta, separados por sus clases sociales. Está claro que en esa época podría haber sido de otra forma y no digo que esté mal construido, pero me parece que está más visto.

En cambio, como personajes me parecen mucho más creíbles los de 1914. Se nota que la autora se ha documentado e incluso me atrevería a adivinar que le apasiona esa etapa de nuestra historia (aunque igual me equivoco y la pobre acabó tan hasta los ovarios de estudiar la industrialización catalana para selectividad como yo en su momento. Se lo puedo preguntar por Twitter, si eso). No es que los personajes de nuestros días no sean verosímiles, pero no llegué a empatizar con Abril y sus problemas familiares, que no tenían gran cosa que ver con la trama. Por algún motivo me recordó a la situación familiar de Anna de Un beso en París.

Tengo una queja en cuanto al catalán de la autora. Hay bastantes errores gramaticales adoptados del hecho de que nadie se molesta en corregir estas cosas en la escuela, ni siquiera los profes de catalán, y mucho menos los editores ("somiar amb algú" no es normativo, aunque lo diga todo el mundo, ni tampoco lo es "no tinc per què + infinitivo"). No sé cómo será en castellano porque no la he leído y no sé si es una autotraducción o si la hizo un traductor (en Goodreads no sale nada, así que me imagino que es una autotraducción). Estas cosas saben mal porque el mercado literario catalán siempre sale perdiendo si hay una versión en castellano porque "es que las traducciones en catalán me suenan raro" (puras tonterías) y cuando salen libros publicados originalmente en esta lengua, sabe mal que no ayuden a mejorar un panorama lingüístico lleno de interferencias y calcos del castellano

[EDIT: La autora también me confirma que es una autotraducción... pues ya podrían contratarme otra vez, estos de Plataforma! Jum...]

En cambio, me encanta ver cómo Laia Soler refleja Barcelona desde los ojos de alguien que no vive en la ciudad (estas cosas se notan) y poder criticar algunos detallitos mientras leo, ya que la historia se sitúa básicamente en mi barrio (aunque no hay confirmación de ello hasta la mitad de la novela, más o menos, y hasta ese punto había decidido unilateralmente y sin ningún tipo de criterio objetivo que en el bloque vivía también Colometa de La plaça del Diamant, que está en Gràcia). Por un lado, me parece raro que Abril vaya a su biblioteca municipal favorita y no a la única de toda Barcelona que tiene Peter and Wendy (normalmente si buscas un libro en las bibliotecas de la Diputación de Barcelona tienes que ir a la que tiene el libro en cuestión, si es que lo tienen, que raramente lo tienen, y eso suponiendo que esté abierta). Me encanta que el bloque donde viven Marina y Víctor sea donde estaba la agencia de traducción Treeloc y saber que he estado ahí dentro. Me parece genial saber por fin que se puede ir desde la esquina Valencia/Paseo de Gracia hasta la Ciutadella corriendo en sólo media hora, porque yo andando le echo bastante más rato, y eso que es de bajada. Además, no sé si en la edición en castellano es así, pero ¿la cita de la contraportada no se la han copiado descaradamente a El món groc de Albert Espinosa? ¿Eso de "si creus en l'amor, els somnis es faran realitat"? Pero eso son cosas mías, el lector normal no creo que se fije en estas cosas.

En definitiva, es una novela entretenida que devoré en un día porque, a pesar de todo, engancha y coges cariño a los personajes, aunque no me parece proporcional el hype con el que algunas reseñas la acogen. Recomiendo Los días que nos separan/Els dies que ens separen a todas aquellas lectoras que quieran soñar con un amor que es capaz de atravesar la frontera del tiempo.



Captura de Street View de Google Maps del portal donde viven Marina y Víctor. No estoy segura de que el número sea ese, es el que marca Google Maps.




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