dilluns, 14 de novembre de 2011

Marmalade Boy

Parece mentira, pero hasta hace un mes no había leído LA obra de Wataru Yoshizumi entera. Estoy hablando, por supuesto, de Marmalade Boy, el manga que no solo catapultó a Yoshizumi a la fama mundial, sino que además abrió la puerta al shoujo en España.


HISTORIA

Los padres de Miki le anuncian, al volver de unas vacaciones en Hawaii, que han conocido a otro matrimonio, los Matsuura, y que han decidido divorciarse para hacer un intercambio de parejas. Pero todavía rizan más el rizo: las dos familias van a vivir juntas en una misma casa, así que, de repente, a Miki le salen de la nada un padrastro, una madrastra, y un hermanastro, el buenorro de Yuu.

A todo esto se suman los líos amorosos al más puro estilo de culebrón: Yuu resulta ser más amable de lo que aparentaba; el mejor amigo de Miki, Ginta, parece sentir algo más por ella; Meiko, la mejor amiga de Miki, tiene un romance con el profesor...

OPINIÓN



Pues tampoco hay para tanto con Marmalade Boy. Es decir, es un buen manga, sí, sobre todo si lo analizamos como el señor culebrón que es, pero esperaba algo más, a pesar de ser un manga de la Ribon. Supongo que tenía las expectativas muy altas porque, como he dicho anteriormente, es LA obra de Wataru Yoshizumi y tiene muchísimos fans. Sin embargo, creo que la autora tiene obras mejores (sin ir más lejos, Solamente tú, manga de dos tomos que no tiene nada que envidiarle a cualquier culebrón de estos que ponen por la tarde en la tele).

Me ha gustado la parte culebrónica, el hecho de que haya tantos enredos familiares en casa de los Matsuura-Koishikawa y la trama de Meiko con el profesor, pero, para mí, ganaría puntos si se hubiera desarrollado más esta parte. O incluso si el romance entre Yuu y Miki fuera un poco más intenso: me pareció un poco forzado lo rápido que empiezan a salir. Entiendo que es un manga que se publicó en la Ribon, pero ya que vas a rizar el rizo...

Ningún personaje me ha resultado especialmente carismático: Miki me ha caído mal la mayor parte de los tomos porque es un poco tonta, y Yuu no me parece el chico perfecto que debe ser el protagonista masculino de estas historias. No estoy de acuerdo con algunas de las parejas, concretamente con los protagonistas, porque no veo que haya química entre ellos. Además: HABLAD LAS COSAS, J***R! ¿Qué le costaría a Yuu, en un punto concreto del manga (que no voy a decir porque es un spoiler) contar la verdad a Miki y a sus padres? Nooo, tienes que guardártelo todo para ti y liarla más. Todos tontos.

Pero, insisto, no es un mal manga. Solo creo que está sobrevalorado por lo que representa en el mundo del shoujo: una historia cuyo anime ha dado la vuelta al mundo y que hasta ha sido adaptada a un dorama taiwanés. Pero con Marmalade Boy me pasa lo mismo que con Hana Yori Dango (o con tantos otros shoujos de mucho éxito): una historia que podría haber dado mucho más de sí se queda en un romance bajo en sal porque la autora se olvida de que los secundarios están ahí. Si les das sus mini-tramas, ¡desarróllalas un poco en vez de dejarlos ahí tirados cuando ya no sirven para la trama principal!

Eso sí: la edición kanzenban es muy bonita. Los seis tomos incluyen portadillas a color y extras, como entrevistas o imágenes promocionales. Además, el formato que han escogido para publicarla es muy cómodo. Publica Planeta a 9,95€ el tomo. La serie cuenta con un anime de 76 capítulos (en España, en los 90, lo llamaron La familia crece) y un dorama taiwanés. Puede ser que en mercadillos de segunda mano encontréis las ediciones en tomo normal, que recopilaba la historia en 8 tomos, o la versión en grapas, que constaba de 23 comic-books de unas 60 páginas. Ambas ediciones son de Planeta.






Un día de estos haré un estudio sobre por qué en los shoujos me caen mejor los secundarios y me interesan más sus historias.

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