Jesús me quiere

No, no me he vuelto fanática religiosa de repente. Más de una vez he expresado mi opinión respecto a la iglesia católica, pero no insistiré esta vez porque mi intención no va más allá de reseñar el best-seller alemán Jesús me quiere.

HISTORIA

Marie tiene treinta-y-pocos, está a punto de casarse pero justo antes de dar el sí se da cuenta de que Sven no es el hombre de su vida, así que lo planta en el altar. La ruptura no es nada pacífica y la mayoría de gente del pequeño pueblo en el que viven la convierten en el "trending topic" del momento (aunque Twitter no pinta nada en esta historia). Marie se da cuenta de que su vida es un fracaso, pero aparece un hombre misterioso en su vida, que le confiesa que es Jesús reencarnado por segunda vez en la Tierra. Mientras tanto, en otra "parte" del mundo, Dios y Satanás ponen fecha y hora al jucio final...

OPINIÓN

Es cierto que hay una tendencia a escribir novelas de amor en las que se juntan personajes de especies diferentes: humanos y vampiros, humanos y hombres-lobo, humanos y demonios, humanos y ángeles, ángeles y demonios, y un largo etcétera. Eso es una cosa, con la que puedo estar o no de acuerdo (más que el tipo de pareja, es cómo se desarrollan la historia y la interacción de los personajes), pero es que el señor David Safier va más allá y se saca de la manga que el mismísimo Jesucristo se enamora de una mujer humana que, sinceramente, tiene poco de interesante.

Insisto, no tengo nada en contra, y de hecho me gustan algunas de las licencias que se toma el autor en cuanto a la imagen que da de Jesús: más humano que divino. Pero sigo teniendo mixed feelings sobre esta historia. A ratos Marie me recordaba a la caótica Bridget Jones, pero sin la mitad de su "encanto" (ayudado, en parte, por la adaptación cinematográfica, claro está); a ratos se me hacía muy cargante con sus dudas existenciales y su forma de ser. 

Otra cosa es el humor germánico que impregna las páginas de esta novela. No me disgusta este tipo de humor, relativamente cercano al inglés, lleno de juegos de palabras y de dobles sentidos (muchos de los cuales se pierden en la traducción), pero, por suerte, la traductora, Lidia Álvarez Grifoll, consigue mantener el tono cómico). 

El autor, David Safier, trabaja normalmente como guionista de televisión (entre otras series, de Berlin, Berlin que, a mí, personalmente, me gustaba bastante), y eso se nota mucho en la creación de diálogos: da la sensación de que en muchos casos, más que una novela, está escribiendo una escena para ser rodada, especialmente cuando recurre tres veces a las exclamaciones interrogativas con un sobreabuso de signos de puntuación (¿realmente son necesarios cuatro interrogantes?) y de mayúsculas y negritas para subrayar las emociones de los personajes. Creo que eso se debería dejar al gusto del lector y, en la mayoría de casos, se sobreentiende que la cosa va in crescendo.

Dejando las cuestiones de tipografía a un lado, la novela no está mal para entretenerse en el tren, en la playa o antes de irse a la cama: es una lectura bastante fresca y ligera cuyo punto fuerte es el tono cómico, a pesar de tocar algunos temas más "oscuros". Dentro del género de las historias románticas/chick lit, no es de lo peor que he leído, sino que más bien se podría equiparar a las novelas de la irlandes Marian Keyes.



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