divendres, 24 de juny de 2011

Cazadora de espíritus


Kayono es a Norma lo que Mayu Shinjo es a Ivrea: una especie de apuesta segura en cuanto a shoujos subidos de tono. La gran diferencia es que el estilo de dibujo de Kayono llama mucho más la atención y las historias tienen un poco más de sustancia. La última obra que la editorial ha traído de esta autora es Cazadora de espíritus.


HISTORIA

Ryo y sus amigos se dedican a robar, pero un día aparece una chica, Maiko, que les avisa que si no devuelven todo lo que han robado, morirán perseguidos por los jireiki, espíritus que se alimentan de almas. Ellos, naturalmente, no la creen, pero cuando los jireiki aparecen ella los protege porque es descendiente de los onmyoji, sacerdotes que tienen el poder de acabar con los espíritus malignos. Como quien no quiere la cosa, a partir de este momento, Ryo se pega a Maiko porque la encuentra una chica muy guapa y, sin más la besa y la abraza siempre que quiere. Y a Maiko no le va mal tener a un tío buenorro protegiéndola del peligro...


OPINIÓN

Esta es la historia de lo que podría haber sido un buen manga pero que se queda en "shinjoada". El manga se compone de ocho episodios, historias más o menos independientes las unas de las otras, y lo cierto es que son capítulos entretenidos (aunque a la autora se le va la olla en algunos aspectos), pero hay un montón de detallitos que aparecen como ilógicos: Ryo parece tener como único objetivo meterse en la cama con Maiko, pero aparentemente se ha enamorado de ella a primera vista, y ella de él, pero resulta que ella no puede enamorarse por sus poderes, por lo que se convierten en compañeros de aventuras.

Lo "bueno" es que, a pesar de que el desarrollo de la relación amorosa de estos dos es prácticamente nulo, no se convierte en una relación puramente basada en el sexo, más que nada porque al final del manga todavía no han hecho el amor en el sentido estricto del término. Eso sí, no echaréis de menos este aspecto para nada, porque parece ser el único motivo por el cual los espíritus buscan venganza. Ahí está otro de los momentos random del manga: todos, absolutamente todos los fantasmas que aparecen para atacar a Maiko y a Ryo quieren sexo, ya sea con el uno o con la otra. Y sino, también hay violaciones y embarazos no deseados, otros dos temas recurrentes.

Sigo pensando, cada vez que leo mangas de este tipo, que en Japón tienen un serio problema en cuanto al sexo: creo que no se debería mitifocar el sexo no consentido como algo excitante o erótico, por mucho que el violador sea Mister Universo. Empiezo a pensar, de hecho, que lo que en realidad están intentando demostrar las autoras de manga "erótico" para chicas es que está bien tener relaciones sexuales en la primera cita, pero para no "deshonrarse" una misma, tienes que hacerte la frígida y, sin duda, poner cara de sufrimiento. Si realmente es así, no comparto el punto de vista respecto a la sexualidad de las japonesas, pero eso es otro tema.

El otro gran fallo de este manga, en mi opinión, es el final: da la sensación de que tiene que haber un tercer tomo en alguna parte, pero no. Es un final bastante abierto, que no es mala idea, pero te deja con un sabor de boca raro. Después de tantas aventuras al más puro estilo "magical girl", con chico guapo-príncipe azul incluido, da la sensación que la autora no sabe cómo terminar la historia, se saca un arco argumental de la manga, pero lo deja sin resolver, cuando precisamente tenía pinta de ser más interesante que el resto de historietas.

En definitiva, Cazadora de espíritus parte de un planteamiento bastante interesante, y además bastante oscuro, pero Kayono no sabe mantener esta parte, sino que la "estropea" con los rollos amorosos de los protagonistas. Así, si quitamos la parte de los espíritus, nos queda un manga de estudiantes de instituto cuya relación nunca se acaba de solidificar porque siempre hay terceras personas mentiéndose en medio. Eso sí, el dibujo es típico de la autora, bastante cargado y con unos diseños de personajes bastante espectaculares, aunque ha perdido calidad respecto a otras obras anteriores.

La edición española, a cargo de Norma, se compone de dos tomos de unas 200 páginas, con sobrecubiertas, sentido de lectura oriental (de derecha a izquierda) y papel blanco. Cada tomo cuesta 7,50€.




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