Patatas fritas

Mi cielo, mi princesa, mi amor, mi flor,

Eres un plato de patatas fritas. Pueden ir solas, con salsas varias, como acompañamiento de otros platos más sofisticados. Todo el mundo las quiere, especialmente los niños: ¿qué sería un menú infantil sin patatas fritas y un refresco?

Claro que están infravaloradas, y tú eso lo sabes muy bien. Deberían castigar a todo aquel que decide dejarlas en el plato y prefiere terminarse antes la carne, la hamburguesa o cualquier mierda que hayan vendido como plato principal, y hacerlo sufrir. Con una buena indigestión, ¿no crees?

Hay incluso quien cree que son nocivas para la salud. Que engordan, que provocan colesterol. Que son una porquería. ¡Cómo se atreven! ¿No hay pena de muerte para estos locos?

Pero, digan lo que digan, yo te sigo queriendo. A pesar de que las patatas se pueden cocinar de mil maneras (hervidas, al horno, a la brasa, con salsa brava, con ketchup, con hierbas aromáticas), no puedo resistirme al encanto de unas patatas fritas. Con mucho aceite y con mucha sal.

Para la indigestión que me provocan siempre me queda la sal de frutas.

No te olvido,

Tu pollo a l'ast mareado

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