dissabte, 21 de febrer de 2009

Hana yori dango


En 1992, la mangaka Yoko Kamio empezaba lo que se iba a convertir en su "obra cumbre". La historia se centra en Tsukushi Makino, una chica normal y corriente de una familia tirando a pobre, que ve como su vida da un giro de 180º el día que se enfrenta al líder de los F4 y heredero de un imperio financiero, Tsukasa Domyouji.


HISTORIA

La Academia Eitoku es una escuela para la crème de la crème de Japón: en ella van los hijos de grandes empresarios, de políticos y de las familias más ricas del país del sol naciente. Los nuevos ricos mandan a sus hijos allí para que adquieran contactos en la alta sociedad y un cierto estatus.

Sin embargo, hay una excepción entre tanto niño pijo e hijo de papá: Tsukushi Makino es una chica normal y corriente, de una familia que se está gastando todos sus ahorros en la Academia Eitoku. Lo peor de todo es que Tsukushi no se siente a gusto en su nuevo instituto: ella quería ir a uno más normal, con sus amigas del cole... Pero la insistencia de su madre, frustrada porque nunca ascienden a su padre en el trabajo, hace que finalmente acceda a pasar los tres últimos años del instituto rodeada de gente hipócrita y materialista.

En este instituto, hay un grupo de cuatro chicos, herederos de algunos de los grupos financieros más grandes e importantes de Japón, que se pasean por el recinto como si fueran reyes. Son llamados los F4 (que significa "cuatro flores" -flower four, literalmente-), y son muy respetados, a la vez que proporcionalmente temidos, porque tienen el poder de hacer de la vida de alguien un verdadero infierno mediante una simple tarjeta roja en la taquilla: quien recibe una tarjeta roja es declarado enemigo de los F4, y por lo tanto también del resto de estudiantes, de forma que dejan a esa persona absolutamente sola (amigos o compañeros que tenían buena relación con esa persona dejarán de hablarle por miedo a que los F4 les den otra tarjeta roja) y todo el mundo se mete con él o ella.

La vida de Tsukushi Makino, que se había propuesto pasar completamente desapercibida durante sus próximos años en el Eitoku, un día comete un error fatal. Una compañera suya tropieza en las escaleras y cae encima de nada más ni nada menos que Tsukasa Domyouji, el líder y el más violento de los F4. La chica se disculpa mil veces y más, consciente de que a partir del día siguiente va a ser el blanco de todo los estudiantes. Makino, indignada por la actitud de Domyouji, salta en la defensa de su amiga y pega al engreído chico... Por lo que a la mañana siguiente, como ya sospechaba, encuentra una tarjeta roja en su taquilla. Así es como Makino se convierte en víctima del bullying que le hacen todos sus compañeros, pero al contrario que otros compañeros suyos, que dejaron la escuela por la enorme presión a la que estaban sometidos a causa de esta situación, Makino decide luchar: ¡esto es la guerra, Tsukasa Domyouji!

Pero, naturalmente, esto es un shoujo, y la trama aún se enredará más cuando Makino se enamore de uno de los chicos del F4, Rui Hanazawa, y Domyouji vea en Makino algo más que el blanco perfecto de su ira.


OPINIÓN

Empecé a leer este manga hace ya unos cuatro o cinco años, cuando Planeta hizo esa maravillosa oferta de lanzamiento de dos tomos a 3€ (¡aún ahora me suena a música celestial!), influenciada por los comentarios de la gente en foros y webs: era una obra que toda fan del shoujo tenía que leer, y a ese precio, decidí darle una oportunidad.

La verdad es que me compré los cuatro primeros tomos y me gustaron mucho: me parecía una historia muy interesante, que tenía muchos de los elementos esenciales de un shoujo, pero a la vez no era como lo que había leído hasta ese momento. Claro que estamos hablando de la época en que casi no podíamos leer más que Wataru Yoshizumi y justo nos acababa de llegar Arina Tanemura, por lo que en ese momento me pareció un manga con un enfoque más adulto, sin tantas ñoñadas.

Me enteré de que era una colección de 36 tomos y me dije que me lo tomaría con calma. Sin embargo, por motivos puramente de espacio y de pasta, acabé vendiéndole los cuatro tomos a la hermana de una amiga mía, y nunca más volví a saber de Hana Yori Dango. Hasta que llegué a Alemania, vi en internet un trailer del dorama coreano y me picó la curiosidad: ¿cómo termina la historia de esos dos? ¿Con quién se queda finalmente Makino? Busqué los scans por internet y empecé a leer el manga otra vez.

Leí casi de un tirón del tomo 1 al 21 o 22. No sé si fue por la sobredosis o por el cansancio de leer en la pantalla del ordenador, pero llegados a esta parte de la historia no se me ocurría como la autora pudo dibujar 12 tomos más sin repetir por enésima vez la fórmula de "ahora que casi ya estamos juntos, aparece una tercera persona que lo estropea todo".

Pues sí, queridos lectores: esta fórmula se repite en todos y cada uno de los shoujos culebrónicos que he leído, como tiene que ser, pero soy de las que piensa que cuando este es el único recurso de la autora para hacer la trama interesante, deja de serlo y pasa a ser mero relleno.

Hana Yori Dango tiene un detalle que la distingue del resto de shoujos: incluye el ijime, un hecho que por lo viso en Japón es muy frecuente y más bestia que lo que nosotros denominamos bullying. Es interesante ver como Makino no se rinde y lucha hasta el final, plantándole cara a Domyouji y al resto de estudiantes hijos de papá, contrariamente a lo que vemos en otros mangas como Vitamin o Life, ambos de Keiko Suenobu. Sin embargo, una vez pasados los primeros tomos, la autora deja este tema de lado para centrarse en lo que nos interesa: la historia de amor-odio entre Makino y Domyouji, que es el verdadero motor del manga.

En mi opinión, a Hana Yori Dango le sobran 25 o hasta 30 tomos de los 36 que tiene. Creo que llega un punto en que no es necesario rizar tanto el rizo, y menos si vas a terminar la obra con ese final (a mí, personalmente, me decepcionó un poco, aunque tiene su toque de originalidad...). Y aún así, entiendo que tanta gente lo considere una obra indispensable, porque tiene todos los elementos que ha de tener un shoujo, y la autora consigue llegar a los últimos capítulos haciéndonos dudar de cómo va a acabar todo.

El dibujo puede tirar para atrás en los primeros tomos, pero se nota la evolución de la autora a lo largo de los cerca de diez años que duró la publicación del manga en Japón, a la vez que evolucionan los personajes y sus relaciones. La pareja Makino-Domyouji es, para mí, una de las mejores de todo el shoujo, aunque hay veces que los hostiarías a ambos; a una por tonta y al otro por crío.

La edición española corrió de la mano de Planeta, que respetó el formato de la edición japonesa y, excepto los primeros cuatro tomos, que estaban ligados a una oferta de lanzamiento de dos tomos a 2,95€, el resto se publicaron de forma quincenal a 5,95€.


A nivel de merchandise y adaptaciones, Hana Yori Dango se lleva la palma: tiene tres o cuatro doramas, una adaptación al anime, un OVA, películas en imagen real, las bandas sonoras respectivas de todo lo anterior, todo tipo de merchandise... Un manga que ha tenido mucha influencia en todo lo que vino después y se ha convertido en una especie de serie de culto, un manga indispensable en la biblioteca de todo otaku que se precie.


¿Se ha exagerado sobre el fenómeno HYD? Yo creo que en parte sí, porque realmente como historia romántica llega un punto que tampoco da para más, y han explotado la gallina de los huevos de oro hasta dejarla agotada. Pero por otra parte, creo que es una historia que merece la pena leer (aunque no recomiendo hacerlo de un tirón) por lo innovadora que fue en su momento y porque a todo fan del shoujo le va a encantar.

Twitter Goodreads