dimarts, 30 de desembre de 2008

Fushigi Yuugi


Puede que Fushigi Yuugi sea el manga más conocido de Yuu Watase, ya que éste fue el que la catapultó a la fama, sobre todo internacional. A estas alturas es difícil encontrar otakus que no conozcan la historia de amor de Miaka y Tamahome o que no les suene el nombre de Suzaku.

LA HISTORIA

La historia empieza con Miaka y Yui, dos estudiantes de secundaria como el día y la noche que preparan los exámenes de ingreso al instituto que, una tarde, en la biblioteca, se cuelan sin querer en una sala donde está prohibido el paso, y en ella encuentran por casualidad un libro chino muy antiguo y misterioso, llamado “El Universo de los Cuatro Dioses del Cielo y la Tierra”. La curiosidad las empuja a abrir el libro y en el mismo momento que empiezan a leer se ven transportadas mágicamente al mundo del libro… dentro del libro. Ya desde un primer momento se ven en problemas, pues un grupo de traficantes, al ver sus ropas extrañas (uniformes de instituto contra ropa de una China más o menos medieval), deciden secuestrarlas y venderlas como esclavas. Por suerte para ellas, en ese mismo instante aparece Tamahome, un chico con el carácter chino que significa “demonio” en la frente, y las salva.

Tras esta escena, Miaka y Yui vuelven a su mundo, aunque ambas chicas se han quedado prendadas de su salvador. Sin embargo, después de discutirse con su madre, Miaka se va de casa y, con la clara intención de volver a ver a Tamahome, se introduce en el Universo de los Cuatro Dioses. Allí la reciben con el extraño título de “sacerdotisa de Suzaku”, y le encargan la misión de reunir las “siete constelaciones de Suzaku” para invocar al dios protector del país de Honnan. Las siete constelaciones se tratan, ni más ni menos, que de siete personas con un carácter en alguna parte del cuerpo… Y Tamahome es uno de ellos. Así empieza la aventura de Miaka en el Universo de los Cuatro Dioses.

Pero mientras tanto, en el mundo real, a Yui le empiezan a pasar cosas raras: de repente le empieza a sangrar la mano o queda totalmente empapada sin venir a cuento de nada, aparentemente. Yui se da cuenta de que estos extraños sucesos tienen a ver con la desaparición de Miaka, y llega a la conclusión que su amiga ha vuelto al mundo del libro, por lo que va a buscarla. Sin embargo, para Yui el regreso al Universo de los Cuatro Dioses no será tan plácido como para su amiga, ya que es atacada de nuevo por ladrones. Esta vez también es rescatada, pero por Nakago, un general del ejército del país enemigo de Honnan. Nakago le informa a Yui que ella es la sacerdotisa de Seiryuu, el dios de la región dónde se encuentran. En este caso las constelaciones ya están reunidas, y el objetivo es vengarse de Miaka y las constelaciones de Suzaku, ya que Nakago le cuenta a Yui que por su culpa, por haber vuelto al libro, a Yui la violaron los ladrones la segunda vez que entró en el libro. Yui va a clamar venganza contra su amiga y va a hacer todo lo posible para robarle a Tamahome, de quien ambas están enamoradas.

Y, como en todo buen shoujo, por algún motivo que yo, personalmente, no me explico, todos los hombres de su bando (y hasta alguno de los enemigos) se enamora o acaba sintiendo algo por Miaka, la cual sigue el estereotipo de chica manga de “soy tonta del bote y una llorona, pero como en el fondo tengo buen corazón, los tíos se enamoran de mí”. Por supuesto, seguimos encontrando tópicos de los shoujos en otros personajes: Yui es la amiga perfecta, buena en y para todo, pero que no perdona que Tamahome eligiera a la tonta de Miaka en vez de a ella.

Hablando de Tamahome, estamos frente al hombre perfecto: es simpático, divertido, tiene su lado caradura, y siempre está allí para proteger a su amada y está dispuesto a morir por ella. En el lado opuesto tenemos a Hotohori, el emperador, que ve en Miaka todo lo que él espera del mundo, pero se resigna a perderla cuando ve que ella quiere a Tamahome (además, siendo el emperador, se ve obligado a casarse con una mujer de la nobleza, aunque no esté enamorado de ella).

Los personajes secundarios, en mi opinión, en esta historia cobran mucho más protagonismo que en otras obras, ya que Fushigi Yuugi no solo se centra en el romance entre Miaka y Tamahome, sino que va más allá y, sin llegar a profundizar mucho en el tema (no deja de ser un shoujo), se centra en la búsqueda de Miaka de las constelaciones de Suzaku y de la rivalidad entre ellos y los de Seiryuu y, por supuesto, la venganza de Yui.



OPINIÓN

En general, Fushigi Yuugi es una buena historia, con unos personajes relativamente desarrollados a nivel psicológico; Watase cae demasiado en tópicos a la hora de definirlos, y queda muy claro quienes son los buenos y quienes son los malos, aunque se ha de reconocer que no todos son ni tan buenos ni tan malos, en realidad, pero no se profundiza mucho en el tema.

Creo que es un manga que todo el mundo a quien le guste el manga debería leer, aunque también se puede optar por la versión en anime, bastante fiel al manga. Y, para los que no hayan tenido suficiente, la serie cuenta con tres OVAS y una película (disponibles en España de la mano de Jonu Media). El manga, en España, lo publicó Glénat, y consta de 18 tomos: los 13 primeros son lo que podríamos denominar “historia principal” o “primera parte”, mientras que los 5 restantes son una especie de secuela (de la cual no voy a contar el argumento porque os destriparía el final de la historia original).

En mi opinión, Fushigi Yuugi no es una mala historia, y se hace entretenida de leer: tiene partes divertidas, otras más oscuras, mucha acción (para un shoujo) y mucha magia, pero también mucho romance. Yuu Watase se inspira en la mitología china para crear un universo mágico en el que, casi igual que Miaka y Yui, te ves inmerso, y te puedes quedar con ganas de saber más sobre los personajes o los otros dos reinos, regidos por los otros dos dioses, que no aparecen en este caso.

A mí se me llegó a hacer pesada por las eternas reposiciones del anime simulaneamente en varios canales de TV y el excesivo bombo publicitario que le dieron entre Glénat, Jonu Media y los varios salones del manga. Pero dejando la presión mediática, es una historia que, como ya he dicho, merece la pena de leer. Creo que, dentro del subgénero de las “magical girls”, es una de las mejores obras junto a Sailor Moon, de Naoko Takeuchi.

Pienso que su punto más débil está en los tópicos en los que están englobados los personajes: chica tonta y llorona pero de buen corazón que lo consigue todo por su cara bonita, chicos perfectos que se enamoran de la protagonista por motivos inexplicables, un malo que justifica sus acciones por un pasado oscuro…

A nivel artístico, puede que el dibujo no llame tanto la atención como en obras posteriores de esta autora, pero no por eso la calidad es peor, y las ilustraciones que hace Watase son, en algunas ocasiones, impactantes; todo esto dejando de lado la currada de los paisajes y edificios de la China medieval que aparecen en el manga.

La edición de Glénat es correcta: respeta el orden de lectura oriental (de derecha a izquierda), mantiene las portadas y portadillas originales, la traducción y adaptación son buenas, así como la edición. La serie se compone de 18 tomos, que se venden a 7,20€ cada uno.

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